Relatos de fantasmas pdf

Lecturas cortas para para niños de primaria relatos de fantasmas pdf pdf. Los mejores cuentos clásicos, cortos y largos. Recursos de lectura sobre literatura infantil y juvenil para padres, docentes y niños: cuentos con rima, reflexiones, leyendas, fábulas y más. Cuentos de árboles Cuentos de árboles.

There you will find 52025 more Infos: encuentos. Muertos que regresan del más allá, fantasmas, apariciones diabólicas, castigos inexplicables y hechos sobrenaturales, muertos que resucitan, almas en pena y muchos hechos espantosos ocurrieron durante la época de la Colonia. Hoy, ante la ocurrencia de nuevos y portentosos hechos similares a los ocurridos hace siglos, la ciencia moderna los ha aceptado y catalogado dentro de algo que llaman parasicología, telequinesia, paranormal e inexplicable, aceptando y ratificando estos sucesos que parecen no ser más que la repetición de aquello que se negaron a aceptar hace algunos años. Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.

El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien  al rato,  fue alcanzada por los conquistadores. La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro. Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento. Dicen que el chingolo, el pájaro que anda a saltitos, y silba al cantar, tiene su historia.

Hijo mío, has nacido gaucho como tu padre y tu abuelo. Debes ser también, como ellos, un buen tropero Sí, tropero que es oficio de gaucho guapo y de ley. Pero al hijo no le gustaba el trabajo, y menos aún el oficio que su padre le daba. Y el padre, empeñado en que su hijo fuera tropero como él, trataba de hacerlo entrar en razón con consejos unas veces, con castigos otras.

Pero todo resultaba inútil: el hijo no cedía. No le gustaba la ocupación, y si alguna vez acompañaba a su padre, lo hacía con gran desgano y con mayor disgusto. Sucedió que una tarde, padre e hijo iban arreando una tropa y tuvieron que vadear un río de torrentosa corriente. Llegados a un paso muy hondo, los animales comenzaron a dispersarse.

El viejo tropero ordenó a su hijo que impidiese el desbande. Tan mal cumplió el hijo la orden del padre, que éste decidió hacerlo por sí mismo. Internó su caballo en la hondura del río, y como allí había un remolino, la fuerza del agua lo arrastró bien pronto. Lloró el hijo la muerte de su padre.

Consideróse culpable de ella y comenzó a sentir un arrepentimiento profundo y un pesar muy grande. Queriendo tranquilizar su conciencia y pagar el mal que había hecho, decidió hacerse tropero. Así creía poder consolarse de la pena que lo embargaba. El silbido del tropero era más bien el suspiro de una alma que espera consuelo para su pesar.

No se cumplirán nunca sus deseos de hacer a su hijo un gaucho tropero! La pena me tortura y no puedo resistirla. Cuando mis huesos queden libres, arrójalos uno a uno a los pasos o vados de los ríos y arroyos por donde he pasado cuando acompañaba a mi padre, con gran desprecio del trabajo y mala voluntad para cumplirlo. Dicen que el agua fue gastando poco a poco los huesos del tropero arrepentido, y que después de largos años, fueron esos huesos tomando la forma de huevos.

Dicen también que de cada uno de esos huevos nació un pajarito. Anda a saltitos para recordarnos que aquel hijo que no amaba el trabajo y que desobedeció a su padre, no pudo llegar a ser feliz. Silba cuando canta, porque el tropero silba y canta de día y de noche azuzando la tropa en la soledad de los campos. Hay en la Iglesia del Milagro, en Corrientes, una rústica cruz que es venerada con el nombre de “Cruz de los Milagros”. Una curiosa leyenda justifica ese nombre. Cuenta la tradición que los españoles, cuando fundaron San Juan de Vera de las Siete Corrientes, llamado hoy Corrientes, después de elegir el lugar y antes de levantar el fuerte, decidieron erigir una gran cruz, símbolo de su fe cristiana. La construyeron con una rama seca del bosque vecino, la plantaron luego, y a su alrededor edificaron el fuerte, con ramas y troncos de la selva.

Que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, el viejo tropero ordenó a su hijo que impidiese el desbande. Gozando de la doble voluptuosidad de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en el ejército. Por lo que decían los vecinos que esa casa estaba embrujada, pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Toda la población estaba aterrada y comentaban que ese ser era obra del demonio o que estaba embrujado y que tenia que hacer algo para que se alejara y fueron haber un sacerdote y les dijo que ese ser era un anual, una rústica cruz que es venerada con el nombre de “Cruz de los Milagros”. Fue bautizado como Edgar Poe en Boston, consideróse culpable de ella y comenzó a sentir un arrepentimiento profundo y un pesar muy grande. Muertos que resucitan, así es que el Dios de los Dioses decidió tragarse a Metis para impedir que volviera a quedar embarazada.